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La Memoria de Pablo Gargallo
Pablo
Gargallo, Nacido en una tierra de frontera, en el pueblo de
Maella, en la zona Aragonesa de habla catalana. Pablo Gargallo
pertenece a la misma época que Pablo Picasso y nacido al igual
que Pablo
Picasso en el año 1881, al igual que Pablo Picasso,
Gargallo se traslado a Barcelona y al igual que el pintor,
Barcelona fue su trampolín antes de trasladarse a París.
Muchas
más concordancias entre los dos artistas y amigos, Gargallo tan
versátil en la escultura como lo fue su amigo Picasso en la
pintura, ambos. escultor y Pintor fueron puntales de la escuela
postmodernista que tenía una de sus principales bazas en la
concepción arcaizante de la obra artística.
Gargallo
hizo lo propio que Picasso hizo con su descomposición de los
elementos en la Pintura (el Llamado Cubismo)
Gargallo
fue el primer escultor que utilizo la plancha de cobre o de
hierro para dar forma a sus esculturas, lo cual no deja de ser
una demostración de su virtuosismo técnico:
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El
gran profeta o San Juan Bautista, es una de las últimas obras
de Pablo Gargallo, es una imponente figura férrea que destaca
por su simplicidad y al mismo tiempo por su compleja estructura,
el escultor hace un intento de esculpir el vacío, el hueco, en
un contrasentido con la norma de la escultura, que consiste en
dar forma al volumen.
Las
láminas que componen el profeta, no componen un bloque, sino
que se curvan, y se tuercen entre sí. La luz resbala por la
superficie del bloque, se introduce por el interior, crea zonas
claras y oscuras, agudiza la expresión o la elimina, según sea
la incidencia del foco.
La figura resultante es un hombre que está gritando, una
figura poderosa, amenazante con una mano levantada en actitud de
orador, y otra que sujeta un bastón, atributo de los
predicadores ambulantes, de los profetas palestinos. La
preocupación por el aspecto es muy acentuada, el escultor no
quiere hacer una figura abstracta, hasta el punto que, mirándolo
desde cualquier parte, o desde planos distintos, el profeta es
el mismo, el mismo gesto y sentido, la misma persona. La
profundidad no es una continuidad frontal, sino que se consigue
con el juego de piezas y de vacíos. Las líneas y planos nos
conducen hacia la cabeza, y de allí a la boca, centro expresivo
de la figura, tanto en su visión frontal como en las laterales.
El
aire entra a través de la chapa y la llena de luz, construyendo
el volumen en negativo, que recorta el interior con sus
concavidades. La chapa permite estas habilidades del forjador.
La experiencia de unir el exterior con el interior llega a su máxima
expresión. Es un juego armonioso de volúmenes convexos y de
huecos igualmente curvos. El profeta presenta formas que nos
recuerdan a los cubistas, pero se mueve dentro de los
planteamientos espirituales del expresionismo, la dureza, la
agresividad y el carácter
Gargallo
es el introductor del vacío como volumen. Sustituye el mármol,
o el bronce, por el hierro, lo que comporta un dramatismo
expresivo, y la creación de un nuevo lenguaje escultórico. En
un primer momento, recién llegado a Barcelona Gargallo se
integra en el ámbito cultural y de tertulia de Els Quatre Gats
i l’Escola de la Llotja, más tarde se va a París donde se
interesa por la escultura de Rodín, son estos momentos de
formación en el noucentismo, en los que deriva entre el
modernismo de formas redondas y la simplicidad que le produce el
contacto con el cubismo.
En 1912 da el paso decisivo en su carrera al sustituir los
materiales convencionales por las láminas de hierro forjado. La
sustitución del material planteaba problemas de todo tipo, pero
muy especialmente constructivos, relativos a la estructura de
las estatuas. Se trataba de trabajar el volumen como no lo había
hecho antes ningún artista.
Muchos críticos en los años 20 se dieron cuenta de la
novedad que representaba el escultor. Por ejemplo en la revista Gaseta
de les Arts del mes de marzo de 1929, aparece un artículo
titulado “Escultures metaliques de Pau Gargallo”, en
el que podemos leer lo siguiente: «La gran novedad de la obra
de gargallo es la búsqueda de un volumen abstracto gracias a la
iluminación. Dividiendo sus superficies en cóncavas, convexas
y planas, llega a conjuntarlas de manera tan perfecta como
natural, para crear estos organismos vivientes, en los cuales
juegan la luz y la sombra de forma nerviosa. El milagro era
ligar los planos convexos, que, rechazando los planos luminosos,
los dispersan sobre sí en planos inestables, a las superficies
cóncavas, que se encargan de guardar esos rayos reflejados»
En resumen son dos los polos que centralizan la obra de
Gargallo: la preocupación constructiva y lingüística, y la
expresiva. La preocupación constructiva se plantea y desarrolla
para satisfacer las exigencias y necesidades de la expresiva. El
escultor introduce variaciones angulares, y desarrolla planos únicos
en diversas direcciones contradictorias, emplea la luz como un
elemento más de la escultura, todo ello para causar un mayor
impacto en el espectador.
"Gran
Profeta". Escultura a la que el mismo escultor definió
como su "tranquilidad estética". En ella se constata
la búsqueda de una síntesis formal de la figura en planos geométricos
siempre fluidos y en una anticipadora valoración de huecos y
macizos Refiriéndose
al "Gran Profeta" su viuda afirmaba que Gargallo pensó
en las ásperas y desérticas tierras aragonesas cuando lo
concibió
Pablo Gargallo resultó una gran influencia en artistas
posteriores con su trabajo sobre forja de hierra. Gargallo ha
aportado a la escultura contemporánea el amor por el hierro
como material, característico de escultores españoles.
Influido por el cubismo como vanguardia y por el realismo
expresionista de España. En esta obra suya se puede ver la chapa de hierro batida
o tallada, el color gris oscuro y la calidad mate del material,
así como la relación entre volúmenes y vacíos (la materia o
su ausencia) constante en la escultura contemporánea.
Es
en 1933, cuando Gargallo consigue concluir "Gran
profeta" (idea u obsesión que le acompañaba desde
1904), pero también Urano, dos esculturas modeladas para
fundir en bronce cuya trascendental importancia radica en que,
con aplicación de distintos esquemas formales, en las dos ha
logrado llevar a cabo la plena integración de todos los
descubrimientos y conquistas de las tres décadas anteriores. De
modo que aquí reúne tanto la depuración y el sintetísmo de
sus obras clasicistas -por más que Urano presente
algunos detalles de naturaleza barroquizantes, sin duda
planteados también a modo de resumen del proceso o compendio
de posibilidades como el esquematismo, la fragmentación, las
sinécdoques visuales, la elisión del volumen, el uso del vacío
total como elemento escultórico generador de luz y ligereza, y
todos los demás resultados de su feraz aventura investigadora.
En definitiva, las fundamentales aportaciones de Pablo Gargallo,
el gran innovador, a la escultura contemporánea universal,
aquellas por las cuales otros muchos escultores, de ayer y de
hoy, han seguido y siguen avanzando por los caminos abiertos por
él, aquellas mismas por las que se ha convertido (cumpliendo
una vez más esa regla de oro del arte y de su historia, que sólo
evoluciona y se puede explicar gracias a las grandes
individualidades) en una de las más fundamentales e influyentes
figuras del arte de nuestro tiempo.
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