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Niño
Torturado y El Dorifor De Policleto
Creación.
Abrió los ojos ...y los cerro de nuevo.
Fue en el siguiente parpadeo que buscó sentir algún atisbo de
luz.
Había perdido sensaciones, tacto y recuerdos se perdieron
esfumándose
en un pasado que en su situación terminó perteneciendo a
alguien
más, a alguien totalmente ajeno a él.
Estaba solo, en una prisión que no podía ser mas que su
propio cuerpo.
No podía ver, ni moverse, no oía. El hambre dejo de ser un
inconveniente.
Y, sin embargo se sentía vivo; tremendamente vivo. Lleno de
dolor
y ansiedad, de miedo y una rabia desbordada que lo provocaba a
alzarse
en contra de las circunstancias.
Dentro de su ser desbordaba implacable esa negación ante el
hecho
de ser él sólo, el único morador en esta cárcel de
angustioso anonimato.
Con esa carencia total de recuerdos, de historia, de memoria.
Era
absolutamente incapaz de recordar si había habido alguna vez un
alguien,
incluso un algo que diera sentido a su vida.
Busco entre la memoria de sus antepasados para compartir de
ellos
algo de su breve paso por la vida. Y nada encontró, buscó la
sensación
de haber venido de alguien, no había nada y nadie estaba junto
a
él.
Al adentrarse se detenía en esa pesquisa mental sin
pistas, ni
rastros.
Hizo un alto en el intento, quiso escuchar su corazón. Pero las
sensaciones
se seguían limitando a la cara, solo un rostro sin memoria, un
rostro
con angustia en un rictus contraído, figurativamente, pues el
mismo
era incapaz de saber que aspecto tendría. No era capaz de
suponer
ni siquiera imaginativamente, como es que luce su propia imagen.
En un desesperado intento por salir de aquel infierno se serenó.
Y comenzó a buscarse a si mismo, había pasado tanto tiempo,
todo
el tiempo, el tiempo de siempre, el tiempo de toda su
existencia,
el tiempo que no había dejado recuerdos.
Parpadeo de nuevo y retomo la búsqueda de ver algo, de estar en
contacto
con alguien ,oír algo.
No podía tolerar el hecho de ser el único morador en este
absurdo
infierno.
Dejo de pensar. Su mente flotó como materia inerte que era, en
un
mundo irreal, sin nada tangible que le permitiera ser, excepto
aquélla
extraña conexión de pensamientos con un mundo inexistente.
Supo que
tendría que renunciar a las pocas sensaciones que le estaban
permitidas
o por lo menos que él mismo había sido capaz de provocar. Se
olvido
de recordase a si mismo .... Se olvido de su olvido, de su
desconexión
con el mundo...
Momento de gloria, tangible e inexplicable, cuando la paz comenzó
a inundarlo.
Siguió concentrado en la ausencia total de pensamientos, en la
ausencia
de sensaciones, dejo que la nada entrara, y con la nada comenzó
a
transformarse. Incluso se olvido de aquel picor que momentos
antes
le había inquietado tanto.
Pero no era suficiente, así que decidió seguir adelante y se
aventuro
imaginando su propio cuerpo, se metió en si mismo, y acabo
siendo
el artífice de cada rasgo, y cada milímetro de lo que él
supuso pudiera
ser su vestidura, imagino la piel, y doto a la dermis de todas
aquellas
sensaciones que le estuvieron negadas durante el tiempo de
siempre,
el tiempo de toda la vida, el tiempo de lo que considero sería
la
eternidad. Siguió adelante con su propia descripción
intuitiva, imagino
sus brazos con manos dotadas de tacto, coronadas con minúsculas
uñas
para liberarse de molestos picores. Imagino sus piernas y las
vio
con movimiento, corriendo para salir adelante, para poder
desplazarse
en libertad y salir huyendo de la desquiciante soledad. Al final
de las piernas se puso a si mismo pies y de nuevo las uñas,
tenia
tal obsesión en virtud del persistente picor que desde siempre
había
sentido junto a la nariz.
Al pensar en su aspecto no tuvo mas remedio que considerar los
ojos
frente al rostro. Con los ojos vería, conocería y buscaría a
algo,
a alguien que le pudiese confirmar en la idea de la no soledad.
Uno a cada lado de aquélla protuberancia que había situado
justo
en medio de la cara para poder recibir el aliento vital. Aspirar
todo aquello que siempre imagino querría meter en si mismo, y
para
deshacerse de un solo golpe exhalador de todos aquellas malas
ideas
y pensamientos que tampoco le habían abandonado en esa
constante
opresión. Se imagino con oídos y con voz. Con brazos y
piernas, tacto.
Se imagino con corazón y se coronó con sentimientos.
Pero aun no estaba satisfecho, había algo que intuía hacia
falta,
estaba solo y los oídos y la voz y los ojos no eran
suficientes,
necesitaba sentirse parte de alguien mas, necesitaba sentir que
una vez cada y cuando, en un profundo abrazo podría fundirse
con
otra criatura semejante en un ejercicio de complementación tal
que
le obligara a dejar de ser uno y uno para convertirse en
"unos".
Y es entonces que imagino al sexo. Y trascendiendo a su
propia descripción
paso a describir a su otra mitad, cada uno dotados de la forma
complementaria
que le permitiera gozar de esa comunión tan ansiada con otro
ser
igual a él mismo.. No faltaba nada, se había auto descrito
pero no
podía recrearse, tendría que seguir trabajando con su mente
para
salir de aquel lugar maldito, así que decidió trascender, y en
acto
de concentración mas profundo decidió comenzar de nuevo y se
dijo
a si mismo:-Tendría que comenzar por hacer la luz- y quiso
continuar
separando la luz de la sombra y las aguas de la tierra, poco
tiempo
después decidió crear al hombre a su imagen y semejanza, tal y
como
él mismo se había imaginado...
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Myrna M. Pérez Varela
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